LUCIERNAGAS DE CIUDAD
jueves, 10 de mayo de 2012
ÉL
Él, que me sostiene con fuerza para no desaparecer en el vacío, que cura mis rodillas caída, tras caída, que despliega mis alas con su aliento y consigue que el miedo estalle como una estrella llenando el cielo más azabache de luciérnagas.
Él, que me invita a la vida sin reservas ni lamentos, que juega a ser el capitán de la nave de los sueños y me lleva a universos lejanos en los que no existe la tristeza, que sólo acepta las lágrimas si son de felicidad y le sonríe a las tempestades, que habla de la soledad en pasado.
Él, que no teme ser un niño grande sumergido en cuentos de hadas y añora otras épocas en las que se moría por amor y no por un odio enfermizo, que endulza el más amargo de los recuerdos y golpea la mesa cuando la injusticia pasa ante sus ojos.
Él, que me despierta del hastío que últimamente anula mi ánimo y mi esperanza, que convierte las dudas en pasos al frente, que alberga en sus manos palomas blancas como el mejor ilusionista de un circo nocturno.
Él que está mi lado y es mi abrigo. Él que tiene la pluma con la que escribir juntos el presente y el futuro.
V.A.A
martes, 17 de abril de 2012
FUEGO ENTRE LAS MANOS
Apuraba el último sorbo de café con suma lentitud, le gustaba saborear ese líquido reconstituyente que sabía a resacas y a conversaciones íntimas. Estaba en la barra del bar esperándola pero en realidad no esperar nada. Hacía más de dos meses que no la había visto. Puede que se hubiera cambiado de trabajo, o se hubiera mudado o quizás había decidido alejarse por siempre de él. Lo normal sería llamarla o mandarle un mensaje, un email, buscarla en el facebook, pero él no era así. Tenía esa insana manía de sonreírle a la soledad, al desamor desgarrado.
Sabía que llegaría en cualquier momento el huracán de rabia y que probablemente volvería a interpretar el papel de amante despechado en la próxima borrachera. Estaba cansado de ser el que siempre se quedaba con el fuego entre las manos. Pero le era inevitable no perseguir luciérnagas comprometidas, como si fuese capaz de cambiar el cuento de hadas y así lograr que triunfase por fin la lujuria y la pasión desmedida. Esta vez había caído desde una altura alarmante, sus heridas le dolían hasta el punto de no poder dormir. Los recuerdos eran como puñaladas de deseo, puñetazos de efímero amor, hostias de sexo en su estado más puro. Ella tenía un halo de ninfa aficionada al drama que la hacía única y adictiva.
¿Por qué prefirió las cadenas que la privaban de libertad? ¿Qué era lo que él no había podido darle? Simplemente él no creía en la felicidad, era infeliz por naturaleza. Puede que ella se hubiese dado cuenta, sí, podría ser que hubiese descubierto su farsa. Lo malo o lo bueno, es que él no pensaba cambiar ni un ápice su comportamiento. Quién sabe, quizás se volverían a encontrar y estallaría el universo en una mirada y a ésta le seguiría una caricia sangrante, un beso insensato, un polvo atropellado en el motel de carretera al que solían ir.
Pagó el café y se llevó el Marca para leerlo en el destierro de su salón. El día moría tras sus pasos y la noche cobijaba otros corazones que estarían a punto de amar y de ser amados. Mañana sería otro día, un nuevo amanecer para seguir luchando contra él mismo.
V.A.A
PD: TODO EMPIEZA Y TODO ACABA EN TÍ: http://www.youtube.com/watch?v=_EX5HGkeOOw
Ismael, eres mi fuente de inspiración, una voz creadora de sueños, mi luz y refugio contra los fantasmas del pasado. Gracias por darme tanto. Nos veremos pronto.
Sabía que llegaría en cualquier momento el huracán de rabia y que probablemente volvería a interpretar el papel de amante despechado en la próxima borrachera. Estaba cansado de ser el que siempre se quedaba con el fuego entre las manos. Pero le era inevitable no perseguir luciérnagas comprometidas, como si fuese capaz de cambiar el cuento de hadas y así lograr que triunfase por fin la lujuria y la pasión desmedida. Esta vez había caído desde una altura alarmante, sus heridas le dolían hasta el punto de no poder dormir. Los recuerdos eran como puñaladas de deseo, puñetazos de efímero amor, hostias de sexo en su estado más puro. Ella tenía un halo de ninfa aficionada al drama que la hacía única y adictiva.
¿Por qué prefirió las cadenas que la privaban de libertad? ¿Qué era lo que él no había podido darle? Simplemente él no creía en la felicidad, era infeliz por naturaleza. Puede que ella se hubiese dado cuenta, sí, podría ser que hubiese descubierto su farsa. Lo malo o lo bueno, es que él no pensaba cambiar ni un ápice su comportamiento. Quién sabe, quizás se volverían a encontrar y estallaría el universo en una mirada y a ésta le seguiría una caricia sangrante, un beso insensato, un polvo atropellado en el motel de carretera al que solían ir.
Pagó el café y se llevó el Marca para leerlo en el destierro de su salón. El día moría tras sus pasos y la noche cobijaba otros corazones que estarían a punto de amar y de ser amados. Mañana sería otro día, un nuevo amanecer para seguir luchando contra él mismo.
V.A.A
PD: TODO EMPIEZA Y TODO ACABA EN TÍ: http://www.youtube.com/watch?v=_EX5HGkeOOw
Ismael, eres mi fuente de inspiración, una voz creadora de sueños, mi luz y refugio contra los fantasmas del pasado. Gracias por darme tanto. Nos veremos pronto.
martes, 3 de abril de 2012
LO MÁS CERCANO AL CIELO
No podía evitar llorar cada vez que veía a Cary Grant y a Deborah Kerr en “An affair to remember”. Siempre le ha fascinado esa escena en la que los protagonistas se besan a escondidas en la escalera del lujoso transatlántico. Se emocionaba con la promesa de amor que ambos se hicieron justo antes de atracar en Nueva York. Una promesa que quedó suspendida en la incertidumbre de seis meses y el piso 102 del Empire State Building.
A veces se sentía como la protagonista, a la espera de que llegara el ansiado día para acudir a la cita acordada. Pero nunca llegaba. Ella también debía besar a escondidas y estar a merced del tiempo y de las promesas suspendidas en el ático en el que se citaban. Si bien era bastante alto, no lo suficiente como para sentirse lo más cercano al cielo. Desde allí podía observar miles de aves volando en libertad, sin embargo ella se sentía enjaulada en una historia sin final. Tampoco podía sentir la brisa, ni distinguir formas en las nubes. Sólo era capaz de amar en la oscuridad.
Él, más por ternura que por amor, le prometía que pronto estarían juntos, que necesitaba algo más de tiempo para organizar su vida. Mentía. Al igual que mentía a su família, le mentía a ella. Pero ingenua a todo, sólo soñaba con ser por fin su compañera, ganarse el lugar que se merecía y despertarse a su lado cada mañana, dejar de preocuparse por si se ponía perfume o le manchaba las camisas blancas de carmín.
Ella esperó demasiado junto al ascensor a que llegara el amor correspondido. Hasta que un día, ya no quiso esperar más. Dejó que sus alas la guiaran lejos de aquella jaula de oro falso, de una romance de cartón piedra, de una historia que ahora sí tendría su “THE END”.
V.A.A
A veces se sentía como la protagonista, a la espera de que llegara el ansiado día para acudir a la cita acordada. Pero nunca llegaba. Ella también debía besar a escondidas y estar a merced del tiempo y de las promesas suspendidas en el ático en el que se citaban. Si bien era bastante alto, no lo suficiente como para sentirse lo más cercano al cielo. Desde allí podía observar miles de aves volando en libertad, sin embargo ella se sentía enjaulada en una historia sin final. Tampoco podía sentir la brisa, ni distinguir formas en las nubes. Sólo era capaz de amar en la oscuridad.
Él, más por ternura que por amor, le prometía que pronto estarían juntos, que necesitaba algo más de tiempo para organizar su vida. Mentía. Al igual que mentía a su família, le mentía a ella. Pero ingenua a todo, sólo soñaba con ser por fin su compañera, ganarse el lugar que se merecía y despertarse a su lado cada mañana, dejar de preocuparse por si se ponía perfume o le manchaba las camisas blancas de carmín.
Ella esperó demasiado junto al ascensor a que llegara el amor correspondido. Hasta que un día, ya no quiso esperar más. Dejó que sus alas la guiaran lejos de aquella jaula de oro falso, de una romance de cartón piedra, de una historia que ahora sí tendría su “THE END”.
V.A.A
viernes, 23 de marzo de 2012
LÁGRIMAS DE MAR
Rondaban las siete de la tarde y Mariela no aparecía por ningún lado. Ya llevaba media hora de retraso y los nervios torturaban sin piedad sus entrañas. Las campanas de la ermita repicaban con angustia, como si también penaran por la ausencia de la joven.
Ninfa que pasea su cabello de oscura noche por las calles empedradas, impregnando con su fragancia los rincones de la aldea, compitiendo sus labios con los claveles más ensangrentados de patios y balcones. Tan sólo con pensar en su piel se retorcía de dolor, era un pinchazo casi mortal en el corazón. Sus ojos se humedecían ante el recuerdo de su voz, como un llanto ahogado de pasión desmedida, y sus manos temblaban si imaginaban sus caderas y su vientre. Cuerpo níveo y menudo cuál cofre de piratas, custodiando el mayor de los tesoros…
Después de una hora apareció su ángel vistiendo negros ropajes. Su andar era lento, doliente. Él corrió a su encuentro temiendo ya la desgracia. Una vez más, la mar volvió a encapricharse, otro hombre al que quiso retener por siempre a su lado, otra vida que engullía desafiante y egoísta. Antón, el hermano pequeño de Mariela, el perfecto compañero de juegos, su muñequito de la infancia, no volvería nunca más. Ella levantó la mirada buscando el consuelo en los ojos de su enamorado y las lágrimas se desbordaron creando ríos en sus mejillas. A él se le quebró el alma ante tal crueldad, ante la fatalidad que la hacía sufrir tanto.
Pasados unos días, en una noche con explosión de estrellas, ella no soporto la pena y se sumergió en las frías aguas en busca de su hermano. Él enloqueció y maldijo a aquel lugar de tristezas, locura y muerte. Antes de marcharse por siempre jamás de allí, en una de las paredes de la ermita grabó el nombre de Mariela y el de otros muchos que desaparecieron bajo la espuma del mar. Sus pasos recorrieron muchos caminos, todos lejanos a la mar, pero hay noches en las que le parece escuchar el repicar de las campanas de la ermita y el rugir violento de las olas. Noches en las que vuelve a recordar la imagen de Mariela derramando lágrimas de mar.
V.A.A
Ninfa que pasea su cabello de oscura noche por las calles empedradas, impregnando con su fragancia los rincones de la aldea, compitiendo sus labios con los claveles más ensangrentados de patios y balcones. Tan sólo con pensar en su piel se retorcía de dolor, era un pinchazo casi mortal en el corazón. Sus ojos se humedecían ante el recuerdo de su voz, como un llanto ahogado de pasión desmedida, y sus manos temblaban si imaginaban sus caderas y su vientre. Cuerpo níveo y menudo cuál cofre de piratas, custodiando el mayor de los tesoros…
Después de una hora apareció su ángel vistiendo negros ropajes. Su andar era lento, doliente. Él corrió a su encuentro temiendo ya la desgracia. Una vez más, la mar volvió a encapricharse, otro hombre al que quiso retener por siempre a su lado, otra vida que engullía desafiante y egoísta. Antón, el hermano pequeño de Mariela, el perfecto compañero de juegos, su muñequito de la infancia, no volvería nunca más. Ella levantó la mirada buscando el consuelo en los ojos de su enamorado y las lágrimas se desbordaron creando ríos en sus mejillas. A él se le quebró el alma ante tal crueldad, ante la fatalidad que la hacía sufrir tanto.
Pasados unos días, en una noche con explosión de estrellas, ella no soporto la pena y se sumergió en las frías aguas en busca de su hermano. Él enloqueció y maldijo a aquel lugar de tristezas, locura y muerte. Antes de marcharse por siempre jamás de allí, en una de las paredes de la ermita grabó el nombre de Mariela y el de otros muchos que desaparecieron bajo la espuma del mar. Sus pasos recorrieron muchos caminos, todos lejanos a la mar, pero hay noches en las que le parece escuchar el repicar de las campanas de la ermita y el rugir violento de las olas. Noches en las que vuelve a recordar la imagen de Mariela derramando lágrimas de mar.
V.A.A
miércoles, 29 de febrero de 2012
LA LÍNEA
Llevaba una camisa a cuadros tres tallas más grande a modo de vestido, un cinturón y unas botas UGG para cobijar sus pies del frío. La camisa era de su hermano Alexandre, hacía dos años que no se veían. Solía mitigar sus remordimientos pensando en que las distancias se hacen irremediablemente más largas con el paso del tiempo, de las rutinas, del transcurrir de la vida. Así que era normal que no tuvieran la misma relación de hermanos que antes, sobretodo después de la muerte de su madre.
Lea se encontraba sentada en la alfombra que estaba delante de la chimenea, en una cabaña en mitad del bosque, un refugio idílico, rodeada de árboles infinitos, asilada del mundo. El silencio de aquel paraíso sólo lo rompía una melodía cálida de jazz. Necesitaba desconectar de su horrible trabajo de contable, volver a sentirse humana y no una depredadora financiera recién divorciada y hundida. El ruido de una copa estrellándose contra el suelo la sobresaltó sobremanera, después se echó a reír ante aquella reacción infantil. Su amigo Hugo también se rió ante su torpeza, a esas alturas de la noche ya no sabía si eran los nervios ante la inquietante camisa de Lea o que ya iban por la segunda botella de lambrusco. Ella le vio sonreír y se le iluminó el rostro. Había algo especial entre ellos, era un vinculo tan auténtico que a veces no sabían cómo manejarlo. Se procesaban una amistad que iba más allá del pañuelo de lágrimas, de curarse las heridas, del “te quiero” escondido tras una sonrisa mientras tarareaban esa canción que tanto les gustaba… La última vela estaba a punto de consumirse y tan sólo quedaban unas pocas brasas danzando provocativas, haciendo que el ambiente fuese sensualmente cada vez más denso. Lea añadió más leña al tentador fuego y encendió más velas, Hugo dejó de llenar su copa. El amanecer llegó con calma y miles de intenciones desaparecieron con los primeros rayos de sol.
Probablemente pasarán años y puede que todo siga igual, alimentando esa complicidad y el pacto no escrito de no traspasar la línea que separa la amistad de la tragedia. Continuarán con sus vidas ajetreadas, se esfumarán los días con muchas cosas por hacer pero ya pocas cosas que aprender. Así llegará el día en el que pueda que se arrepientan de no haberse dejado llevar a terrenos desconocidos, de no haberse atrevido a cruzar las arenas movedizas más allá de la amistad entre un hombre y una mujer.
V.A.A
Lea se encontraba sentada en la alfombra que estaba delante de la chimenea, en una cabaña en mitad del bosque, un refugio idílico, rodeada de árboles infinitos, asilada del mundo. El silencio de aquel paraíso sólo lo rompía una melodía cálida de jazz. Necesitaba desconectar de su horrible trabajo de contable, volver a sentirse humana y no una depredadora financiera recién divorciada y hundida. El ruido de una copa estrellándose contra el suelo la sobresaltó sobremanera, después se echó a reír ante aquella reacción infantil. Su amigo Hugo también se rió ante su torpeza, a esas alturas de la noche ya no sabía si eran los nervios ante la inquietante camisa de Lea o que ya iban por la segunda botella de lambrusco. Ella le vio sonreír y se le iluminó el rostro. Había algo especial entre ellos, era un vinculo tan auténtico que a veces no sabían cómo manejarlo. Se procesaban una amistad que iba más allá del pañuelo de lágrimas, de curarse las heridas, del “te quiero” escondido tras una sonrisa mientras tarareaban esa canción que tanto les gustaba… La última vela estaba a punto de consumirse y tan sólo quedaban unas pocas brasas danzando provocativas, haciendo que el ambiente fuese sensualmente cada vez más denso. Lea añadió más leña al tentador fuego y encendió más velas, Hugo dejó de llenar su copa. El amanecer llegó con calma y miles de intenciones desaparecieron con los primeros rayos de sol.
Probablemente pasarán años y puede que todo siga igual, alimentando esa complicidad y el pacto no escrito de no traspasar la línea que separa la amistad de la tragedia. Continuarán con sus vidas ajetreadas, se esfumarán los días con muchas cosas por hacer pero ya pocas cosas que aprender. Así llegará el día en el que pueda que se arrepientan de no haberse dejado llevar a terrenos desconocidos, de no haberse atrevido a cruzar las arenas movedizas más allá de la amistad entre un hombre y una mujer.
V.A.A
sábado, 18 de febrero de 2012
NO
No te pertenezco más. Ya no puedes mirarme, ni lamerme, ni jugar con mi cabello en aquel lecho que ardió en el infierno. No me toques,no hagas erizar mi piel, no me beses en la nuca.Basta. Deja de malgastar tu oxigeno con palabras vanas y absurdas. No vas a conseguir nada de mis labios, ni de mis senos, ni de mis manos que dejaron de ansiarte.Marchate. Y no metas en tu maleta mis recuerdos, mis bostezos, mis gemidos, mis anhelos...
Buscáte otras piernas en las que perderte, otro vientre en el que habitar, otros brazos en los que cobijarte del más absoluto e hiriente desprecio. La lluvía de tus abusos ya no me afecta, ni las heridas de tus deseos, ni tus peticiones retorcidas para caer en tu telaraña. Encontré la fórmula, el resultado de la equación, la llave que abre todas las puertas, la clave de universos paralelos, la manera de escapar de tí.
Así que vamos, te creía más inteligente como para entender el significado resultante de unir éstas dos simples letras:NO.
Buscáte otras piernas en las que perderte, otro vientre en el que habitar, otros brazos en los que cobijarte del más absoluto e hiriente desprecio. La lluvía de tus abusos ya no me afecta, ni las heridas de tus deseos, ni tus peticiones retorcidas para caer en tu telaraña. Encontré la fórmula, el resultado de la equación, la llave que abre todas las puertas, la clave de universos paralelos, la manera de escapar de tí.
Así que vamos, te creía más inteligente como para entender el significado resultante de unir éstas dos simples letras:NO.
martes, 31 de enero de 2012
IT'S A WINTER CLOUDY DAY
It’s a winter cloudy day
and I miss his wild look,
his lustful smell,
his breath near my mouth
which invites to the disaster.
It’s a winter cloudy day
and I’m lost in this room,
in this hideous city,
in this loneliness
that hurts me.
It’s a winter cloudy day
and I need his strong voice,
I need his hands over me
to have troubles,
I'm looking for a new drama.
V.A.A
and I miss his wild look,
his lustful smell,
his breath near my mouth
which invites to the disaster.
It’s a winter cloudy day
and I’m lost in this room,
in this hideous city,
in this loneliness
that hurts me.
It’s a winter cloudy day
and I need his strong voice,
I need his hands over me
to have troubles,
I'm looking for a new drama.
V.A.A
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